martes, 28 de abril de 2015

"YO SOY LA VID VERDADERA..."

5º Domingo de Pascua: 03 de Mayo de 2015

Salmo: El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.

Texto: Juan 15, 1-8
«Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador. Toda rama que no da fruto en mí, la corta. Y toda rama que da fruto, la limpia para que dé más fruto. Ustedes ya están limpios gracias a la palabra que les he anunciado, pero permanezcan en mí como yo en ustedes. Una rama no puede producir fruto por sí misma si no permanece unida a la vid; tampoco ustedes pueden producir fruto si no permanecen en mí. Yo soy la vid y ustedes las ramas. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, pero sin mí, no pueden hacer nada. El que no permanece en mí lo tiran y se seca; como a las ramas, que las amontonan, se echan al fuego y se queman. Mientras ustedes permanezcan en mí y mis palabras permanezcan en ustedes, pidan lo que quieran y lo conseguirán. Mi Padre es glorificado cuando ustedes producen abundantes frutos: entonces pasan a ser discípulos míos.

Comentario:

El Papa Francisco nos ha convocado para celebrar un año de Jubileo sobre la misericordia de Dios. La celebración empezará el 8 de diciembre que es también el 50º aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II que empezó un nuevo modo de anunciar el Evangelio. Durante este mes vamos a ir reflexionando sobre algunas de las cosas que dice el Papa en la carta que publicó para anunciar el Jubileo. La carta se llama “El rostro de la Misericordia” y refiere tanto a la misericordia de Dios hacia nosotros y la misericordia que debemos mostrar nosotros hacia los demás. La carta empieza con las palabras: Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret (Nº 1). Cuando escuchamos las palabras del Evangelio de este mundo que nos hace recordar la íntima unión entre Cristo y nosotros, escuchemos también lo que dice el Papa: Lo que movía a Jesús en todas las circunstancias no era sino la misericordia, con la cual leía el corazón de los interlocutores y respondía a sus necesidades más reales (Nº 8). Comportamos cómo cada uno de nosotros ha sentido la misericordia de Dios en nuestras propias vidas. ¿El ejemplo de nuestras propias vidas nos fortalece en la fe para que podamos compartir esta Buena Nueva con los demás? ¿Cómo?

martes, 21 de abril de 2015

La cuchilla y la palanca


Esto es un gato, esto es un perro... un qué


Usha-Asha


Yo tengo un tic, tic, tic


Bienvenidos

Este es un espacio para compartir temas para nuestras pastorales.

Espero que podamos enriquecerlo con nuestros aportes para hacer una formación más evangelizadora que nos ayude a llevar la palabra a nuestros catequizados con un toque de creatividad, dinamismo y alegría.

Reciban una gran bienvenida a este espacio y las pastorales que se inician este domingo 26.

Bienvenidos